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Sus acciones están arraigadas en el miedo

Sus acciones están arraigadas en el miedo?

Sus acciones están arraigadas en el miedo?

“Preocuparse es usar tu imaginación para crear algo que no quieres”. -Esther Hicks

Muchas de nuestras acciones y reacciones se desarrollan inconscientemente, lo que significa que tomamos muchas de nuestras decisiones sin pensar demasiado en por qué las estamos haciendo. Sentimos una emoción o un impulso y simplemente lo aceptamos y obedecemos, sin cuestionar realmente por qué está ahí.

De hecho, muchos de nosotros vivimos con una carga silenciosa de miedo que afecta todas nuestras acciones y elecciones. Es como tratar de funcionar bajo una pesada carga de ladrillos que ni siquiera sabemos que llevamos.

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Esencialmente, todas nuestras elecciones se remontan a dos fuentes opuestas: el amor o el miedo. De hecho, a veces nuestras acciones se basan en una mezcla de los dos, pero cada vez que el miedo está presente, es probable que respondamos con algún tipo de acción negativa. Y cuanto más permitimos que el miedo conduzca, más nos alejamos del amor.

Cuando nuestras acciones están enraizadas en el amor, venimos de un lugar de plenitud espiritual y auto seguridad. El amor nos da un deseo profundo de dar de nuestra abundancia espiritual y fomentar la unidad entre las personas.

Cuando estamos llenos de amor, no nos falta nada y no tememos que si damos a los demás, tendremos menos, o que los demás tendrán más. No hay separación

Cuando nuestras acciones tienen sus raíces en el miedo, venimos de un lugar de separación y carencia. Estamos consumidos por nuestro propio interés. Vivimos con miedo a la burla, el rechazo y el fracaso. Tememos perder lo que es nuestro. Tememos que otra persona reciba más amor, más atención, más éxito o más placer.

Vivir en un miedo constante es tóxico para nuestro campo de energía. Nos desanima y nos impide ser lo mejor de nosotros mismos. Muchas personas viven con un temor crónico subyacente de que no son lo suficientemente “buenas” (o suficientemente guapas o suficientemente inteligentes o lo suficientemente ricas).

Sin control, este miedo puede llevar a una autoestima muy baja o incluso a un comportamiento cruel. Puede que conozcas a alguien que siempre está criticando a otros y señalando los defectos de otras personas. Esto es en realidad una forma de comportamiento temeroso y autoprotector, similar a un animal herido.

Pero el miedo no siempre es tan obvio como la crueldad directa. A veces tiene una forma de introducirse en nuestros patrones de pensamiento muy por debajo de nuestro radar consciente. De alguna manera, esto es aún peor, porque cuando no reconocemos la presencia del miedo, continúa enconándose y escapa a la curación.

Por ejemplo, ¿alguna vez has mantenido una mala relación porque temías estar solo o temeroso de que nunca encontraras a nadie más? ¿Alguna vez siguió trabajando en un trabajo sin futuro porque temía el proceso de encontrar uno nuevo?

A veces el miedo es aún más sutil: ¿te aseguras de cortar el césped cada fin de semana porque amas lo que parece o porque tienes miedo de lo que tus vecinos podrían pensar si lo dejas crecer un poco? ¿Compras accesorios de marca porque realmente amas el estilo o porque tienes miedo de lo que la gente pensaría de ti sin ellos?

Hoy, haz tu mejor esfuerzo para vivir conscientemente. Reconoce los motivos de tus acciones y deja que el amor guíe, no temas. Y cuando su miedo comience a disolverse, notará que sus niveles de energía en general comienzan a dispararse. No solo se sentirá increíble vivir en esta vibración más alta, sino que será refrescante para todos los que conozca.

Por: Traci Pedersen

Fuente: espiritualityhealth

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