Contratos de alma

Contratos de alma

Contratos de alma

Antes de nacer nos hacen una sola pregunta sobre nuestra familia de alma. “¿Qué es lo que te gustaría aprender esta vida?” Es entonces, en nuestra respuesta, que los contratos del alma se forman.

Si queremos aprender paciencia, no pediremos que nos rodeen de los Maestros Zen, sino más bien personas (hermanos, por ejemplo) que empujarán nuestros botones y nos molestarán hasta los confines de la tierra. Si queremos aprender el amor, nos mostrarán el odio, y no importa la lección, pedimos que se nos traiga lo contrario por ejemplo, si se elige la confianza en sí mismo, entonces los amigos disfrazados vendrán y nos pisarán.

Es dentro de este mismo principio que todos los contratos del alma están basados, porque es sólo en ser pisados en que no tenemos otra opción que aprender a levantarnos por nosotros mismos.

El desarrollo del yo puede ser un proceso profundamente doloroso que, por naturaleza, requiere que nos limpien. Es en el fregado repetitivo de un diamante que gana su brillo y no somos diferentes. Hay dos tipos de dolor, el dolor de aprendizaje y el dolor abusivo. Si bien este último sirve poco o nada, el primero es fundamental para nuestro crecimiento como seres humanos.

Aparte de la suerte del principiante, que (en mi opinión) es la manera del universo mostrarnos que podemos alcanzar un alto nivel de éxito, con, por supuesto, la práctica; El primer paso para el crecimiento se está poniendo fuera de balance.

Nos sacan del centro por ‘x’ cantidad que es directamente proporcional a lo mucho que hemos elegido aprender. Es a través del aprendizaje y el crecimiento que volvemos a nuestro centro con las herramientas que se requerían para llevarnos a casa.

La otra cara de nuestro retorno al equilibrio se expresa directamente como crecimiento.

El universo en su amor infinito por nosotros continuará enviándonos lecciones, y una de las verdades más frustrantes a aceptar es la siguiente: “Wow, aprendiste una lección, superaste un problema?

Enhorabuena, aquí está tu recompensa … OTRO problema. ‘Cada vez que mostramos al universo que podemos domar el calor, la vida se vuelve un poco más caliente! Más esta es la razón de la belleza, el crecimiento que experimentamos.

Lo principal a recordar aquí (ir al círculo completo) es que son nuestros amigos los que vienen a enseñarnos estas lecciones. Son nuestros amigos del alma quienes (por nuestro consentimiento) nos hacen daño, a nuestros amigos que nos traicionan y a nuestros amigos que nos dan oportunidades de aprender.

Para que estas experiencias parezcan reales, naturalmente olvidamos que son nuestros amigos cuando cruzamos el río del olvido. Si prefieres ser feliz que bien, sólo pretender que te aman, sin duda va a cambiar su perspectiva!

Fuente:

http://www.spiritualunite.com

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