5 Señales de que necesitas sanar

por | 15 agosto, 2016

Sanar. Casi inevitablemente, los conflictos y discusiones estallarán incluso entre las figuras amadas y más importantes en nuestras vidas. La triste verdad es que muchos de nosotros hemos cargado con una relación rota con las personas que nos criaron (o no) durante años. Eso no es de lo que estamos hablando aquí.

Cuando existe una grave tensión en una relación, no necesitas una lista de síntomas para saber que necesitas sanar y desintoxicar la relación. Sin embargo, la mayoría de las personas pueden perder las señales sutiles que están debajo de la unión compartida con sus padres y donde existe un elemento roto o algo que no encaja.

Puedes optar por ignorar las banderas rojas y llegar a tener una relación decente con mamá y papá durante años. Pero la verdad es que nunca se llega a una relación satisfactoria y saludable a menos que aborden estas cosas. Creemos que vale la pena.

1. Siempre los quieres cerca

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Tus padres son preciosos para ti, y más aún cuando eres un adulto. Pero, si te encuentras automáticamente dependiendo de ellos para ayudar con las tareas diarias como el cuidado de los niños, arreglar cosas de la casa, préstamos de dinero, o calmarte durante un momento de tensión, es posible que todavía estén llevando a cabo las viejas dinámicas de la relación padre-hijo.

Los hijos adultos y sus padres mantienen una relación sana utilizando límites claros. Debes ser capaz de lograr todo por tu cuenta, sin arrastrar constantemente a mamá o papá a la foto. Si estás casado o en una relación, tu pareja debe ser tu apoyo emocional, no ellos.

2. Esperas ser igual a ellos

Los padres crían a sus hijos de acuerdo con sus propios valores, de forma natural. Pero con la madurez y la experiencia, los hijos adultos suelen desarrollar su propio sentido de hacia dónde quieren ir en la vida. Cuando las diferencias de opinión siempre parecen provocar una discusión, es el momento de considerar dejar ir las expectativas de los padres, y aceptar que te has convertido en una entidad autónoma.

 Del mismo modo, si estás constantemente buscando a tus padres para un consejo, podría ser una señal de que en realidad estás confiando en su aprobación de tus opciones. Recuerda que después de que todo está dicho y hecho, sólo tu puedes saber cuál es el mejor curso de acción para ti. Limita tu búsqueda de consejos para cuando realmente necesites un dictamen con experiencia para opinar.

3. Sus conversaciones son siempre sobre ti

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Para algunos, esto significa siempre hacer viajes por el carril de la memoria. Para otros, podría significar ir sobre los conflictos no resueltos y los argumentos pasados una y otra vez.

Para otros más, esto podría significar que sólo dan “actualizaciones” acerca de lo que hay de nuevo en su carrera y vida familiar. Todo esto te atrapa a ti y a tus padres en los viejos papeles de padre e hijo, en lugar de padre e hijo adulto.

Estos hábitos conversacionales pueden ser difíciles de romper, pero cuando se abren a nuevos temas y hablas con tus padres sobre otras cosas como lo harías con tus amigos, estarán todos experimentando una relación mucho más desarrollada y satisfactoria.

Por extensión, deben ser capaces de divertirse juntos en actividades de mutuo interés.

4. Nadie dice lo siento

Cuando somos niños, veíamos a nuestros padres como superhéroes infalibles. En la adolescencia, nos veíamos como superhéroes infalibles y descubrimos que nuestros padres podrían estar equivocados. Pero la verdad es que cada uno tiene sus imperfecciones, y que no hay razón para mantener malos sentimientos contra ninguna persona.

Si tus padres nunca sienten la necesidad de disculparse, esto es una señal de que están atrapados en el paradigma de los roles de padre-hijo. Puedes tratar de discutir el asunto con ellos, pero si eso no funciona, la responsabilidad está en aceptarlo y seguir adelante. Sin embargo, si nunca disculpas a tus padres, estarás atascado en la mentalidad adolescente y los padres, y debes pensar introspectivamente sobre cómo “crecer” en este sentido. Más importante aún, sinceramente disculpa a mamá y a papá por la mala actitud.

5. O … Gracias

Ser padre es duro. Por supuesto, tiene sus recompensas en el camino, pero la mayoría de los niños no se toman el tiempo para agradecer verbalmente a sus padres por sus esfuerzos. Además, como bien se sabe, no siempre se aprecia lo mucho que tu madre o padre hicieron por ti hasta mucho, mucho después de dejar el nido.

 Por lo tanto, tomate el tiempo para hacerles saber que reconoces los sacrificios que hicieron para levantarte y amarte, y que a pesar de tus errores, estás agradecido. Esto puede incluso incluir a aquellos de nosotros cuyos padres ya no están en nuestras vidas; escribir una carta de agradecimiento puede ser una experiencia muy sanadora.

Conclusión

No dejes que tu infancia sean los mejores años con tus padres. Cuéntanos cuál de estos cambios haz realizado, y qué otras ideas has aprendido a lo largo del camino para hacer de tu relación algo precioso.

Fuente:

http://thespiritscience.net

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